regnes de la meva vida

Quiero llevar las riendas de mi vida! Gestalt, un caso práctico

Como decía Laura Perls, el objetivo de la terapia es crear el apoyo necesario que nos permita reorganizarnos y enfocar nuestra energía con otra perspectiva.

A menudo los clientes hacen demandas que tienen que ver con insatisfacción y dificultades para afrontar los retos vitales. Como el caso de la Nona*, treinta cinco-años, felizmente casada y embarazada de su segundo hijo; una profesional de éxito.

Ella no podía comprender cómo a pesar de que, en apariencia, lo tenía todo, no paraba de llorar.

Corporalmente me llegaba muy tensa, con las barras pulsadas y los hombros protegiendo una caja torácica que parecía pequeña y frágil. Cuando se relajaba un poco y empezaba a soltarse, empleaba a menudo la frase «me da mucha vergüenza decir esto».

Fue un proceso de cierta dificultad. Al principio, negaba continuamente cualquier síntoma de disfrute y de deseo. A pesar de las continuadas demandas, por mi parte, de que cambiara sus «debería» por «quiero» o «me gustaría», no había manera. Vivía con un patrón de exigencia que la encorsetava excesivamente.

Como terapeuta, más allá de su plástica corporal, la intuía una mujer fuerte. La acompañaba a volver al cuerpo una y otra vez para que sintiera lo que le pasaba en el pecho y el plexo. A menudo me devolvía explicaciones complejas de resfriados y enfermedades que yo intentaba acortar con la total aceptación de sus dificultades.

Las clases de movimiento también la ayudaron a conectar con su cuerpo. A pesar de las dificultades, me emocionaba darme cuenta del compromiso que tenía con ella misma.

Después, vino la temporada del tapón en el cuello y las ganas de llorar. Vivía una sensación profunda de querer expresar algo pero no sabía qué.

 

El aprendizaje del tráfico por el vacío y el no saber.

 

Muchas ratos de presencia y temblores. En aquellos momentos en que ella se sentía tan perdida yo sabía que estaba construyendo nuevos espacios, nuevos permisos. Que un nuevo orden interno, más amplio, estaba en evolución.

Un día -estaba de pie- me miró a los ojos y la vi muy cierta. Abrió el pecho y me dijo: Creo que mi vida hasta ahora ha sido una programación dirigida, no sé muy bien por quien…A partir de aquí quiero ser yo quien dirija mi vida.

Y como si se tratara de una fuente que comienza a brotar después de un período de lluvias, comenzó a tomar decisiones que se dirigían a sentirse satisfecha. Cerró el proceso poco después porque, me dijo, ya sabía dónde apoyarse.

* Nombre ficticio

 

También te puede interesar

 



Alzina de Collbató
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.