cullerades de confiançament

Primera cucharada: Crear un espacio propio

Crear un espacio propio

Primera cucharada de “Confianzamiento”


Iniciando la tercera semana de confinamiento con la conciencia de la despedida que estamos haciendo de la vida tal y como la teníamos montada. Teniendo cuidado de la situación familiar y estableciendo prioridades. Entre ellas, la de acompañar mi yo exigente, poniendo atención para no pelearme con las decisiones que estoy tomando. Haciendo lo que puedo, como todo el mundo. Mucha admiración por la sociedad a la que pertenezco, por los sanitarios, por el montón de profesionales que están dejando la piel, las asociaciones, la familia, los vecinos… Día que pasa, me va creciendo el sentido de tribu, de especie.

Menos pensamientos y más dejarme en paz.

Boquiabierta y agradecida por el montón de consejos, avisos y propuestas de actividades que recibo cada día. Bajando peldaños, muchos… Como todo el mundo. No queda otra, y con la intención de poner alegría. La que puedo.

Buscaba una manera de establecer contacto con el exterior. Llamo a mis amigos y conocidos. También a personas mayores que siento que pueden estar solas… Hoy he sentido el deseo de compartir algunas cosas que me sirven en estos momentos. Las imagino como cucharadas de «confianzamiento», de un caldo nutritivo que estos días cocino con amor en los fogones de casa a medio camino entre la confianza en el futuro y aquella otra que ocurre entre los próximos, cuando compartimos tardes de lluvia y no hay nada más importante que podamos hacer.

Quizás estas cucharadas contribuirán a atravesar algún desierto o abrir alguna ventana, a acompañar lo que está pasando fuera con el sentir y la conciencia de lo que está sucediendo dentro, para entrar en ósmosis y dejarnos transformar. Nunca antes había vivido una situación como la actual pero son herramientas que ido recogiendo durante los años para ser receptiva a momentos de cambio. Confío que cuando los portales se vuelvan a abrir, saldremos más fuertes y más nosotros.

Cuando los de casa me preguntan cómo lo haremos si todo esto se alarga, me doy cuenta de que estamos todavía con una actitud mental de querer salir de la situación y volver atrás. A un punto de partida en el que el camino enloqueció. Les digo que sospecho que todo será más armónico si podemos permitir que el marco de referencia de donde venimos se desdibuje. Esto ayudará a vivir esta crisis mayúscula de una manera más viva, más presente. Y será más sencillo ir descubriendo qué nos ayuda. Qué suma. Y lo que no, pues no le corresponderá un espacio en la vida que estamos viviendo ahora mismo.

Una primera cucharada nutritiva para mí es construir un espacio físico donde dejarme caer.

Ya sé que es difícil y que habrá que ponerse creativos para encontrarlo en estos momentos en que estamos todos juntos, todas las horas en casa. Creedme, es posible y es necesario. Puede ser un espacio donde hay una luz bonita, un rincón en la habitación, en el balcón o en el recibidor del piso. Este espacio físico debe ir acompañado de un espacio temporal también. Quizá ¿veinte minutos al día? ¡Felicidades a los que ya tienen práctica! A los que os estáis estrenando, mucho empuje. ¡Vale la pena!

¿Y para qué, este espacio? Para muchas cosas, os iré contando… Pero en resumen sería para dejaros caer en él. Para comunicaros con vosotros mismos, para abrir la pregunta ¿cómo estoy? y darnos el tiempo para averiguarlo. Como aquella imagen de la piedra que tiramos a un estanque y necesitamos permanecer un tiempo esperando a que llegue una respuesta en forma de ola circular. En este lugar podemos poner una almohada o tumbarnos en el suelo (una manta suele ir muy bien). Nuestro rincón para sentir… Los duelos que todo este descalabro supone, la culpa, el miedo… A mí me sucede a menudo que se me cierra el pecho y me doy cuenta de que me duele. Entonces entro en mi rincón y me respiro-permito un rato. Y pasan cosas…

Te propongo un viaje hacia adentro… A pesar de la dificultad y del caos, es un buen momento. Iré escribiendo. ¿Vamos?

Me puedes escribir por mail a rosamontells@gmail.com. No responderé personalmente. Me servirá para estar en contacto y para nutrirme también de vuestros feedbacks. Intentaré recogerlo en nuevas cucharadas si me parece que puedo compartir algo que sume.