31 Jul Psicoterapia y Espiritualidad
Los caminos posibles de crecimiento personal son infinitos, individuales y personales.
Entre diferentes corrientes me he ido dando cuenta de que las hay que valoran poco el aspecto terapéutico como factor de crecimiento espiritual y, por otra parte, existe en el mundo de la psicoterapia una creencia bastante generalizada que un camino espiritual sirve a mucha gente como bypass de los conflictos básicos de su personalidad.
Como terapeuta gestalt y como persona interesada en el desarrollo espiritual, he conocido algunas personas con un trabajo espiritual comprometido y con graves problemas emocionales que no saben o pueden reconocer. También me he relacionado con gente con un importante trabajo terapéutico que no se siente atraída por investigar más allá de los aspectos prácticos del día a día.
Estas experiencias hace tiempo me empujaron a investigar si, bien llevadas, psicoterapia y espiritualidad, se podían complementar o no.
Os comparto unas notas de una presentación que hice hace unos años en relación a la lectura del libro Psicología del Despertar de John Welwood. Las considero de actualidad.
1.
El proceso de individualización de una persona no está reñido con un camino espiritual sino que es necesario para traducir la espiritualidad en la vida cotidiana de una manera personal y creativa. Es la manera de tender puentes entre cielo y tierra, materia y espíritu, forma y vacío…
2.
Disponemos de una mente conceptual superficial que disfruta la percepción de las formas sólidas, que fabrica pensamientos definidos y registra emociones familiares. El ego haría su tarea en este ámbito estableciendo una división básica entre yo y los demás, y persigue el control y el dominio del funcionamiento cotidiano. Es el campo de la psicología tradicional. Esta mente emite verdades lógicas y conceptuales.
Podríamos hablar también del cuerpo-mente, que siente, es creativo y disfruta de sensaciones corporales y atención difusa. Puede percibir las intuiciones, la interconexión y el flujo de energía. Relacionamos esta mente con aspectos creativos, el gozo y la espontaneidad. Es gracias a ella que reconocemos como verdad aspectos vividos a través de la experiencia.
Todavía a un nivel más profundo, la meditación nos muestra que la mente es también una conciencia no conceptual y abierta. Esta mente, a través de la verdad contemplativa, nos revela una dimensión más profunda.
La psicología occidental se ha enfocado fundamentalmente en el funcionamiento de la mente superficial y en la forma en que se encuentra condicionada por creencias, cultura, relaciones interpersonales y sucesos de la niñez. En cambio, las psicologías orientales se han centrado más en los campos energéticos sutiles del cuerpo-mente y en la dimensión superior de la conciencia no conceptual.
Un camino de crecimiento personal completo incluiría una fase de indagación conceptual, otra de experiencias sentidas dentro del campo del cuerpo-mente y una apertura posterior a la vacuidad con presencia incondicional. La psicoterapia integral de crecimiento personal debería contemplar todos estos niveles.
Un terapeuta acostumbrado a estar presente puede dar al cliente el espacio que necesita para avanzar en este camino. De esta manera es difícil que el proceso terapéutico se convierta en un proceso emocional adictivo.
Y por otro lado, un proceso espiritual sin un ego fuerte puede servir de fuga de los conflictos de la personalidad.
3.
El terapeuta puede ayudar a reflexionar, crear el espacio para la sensación sentida, a descubrir patrones de conducta y condicionamientos…Pero llega un momento que, una vez descubiertas las «trampas» la persona debería seguir sola o acompañada de un maestro…Un proceso terapéutico puede terminar reforzando la dualidad cuando, llegados a un determinado punto, puede interesarnos adentrarnos en la vacuidad.
Hay un tiempo para reconocer, un tiempo para resolver y expresar y un tiempo para soltar. La nutrición es muy importante en este proceso. Así pues, el trabajo psicológico nos ayuda a encontrarnos a nosotros mismos y el espiritual va más allá y nos ayuda a renunciar a nosotros mismos para aprender a entregarnos.
La meditación nos permite acceder a un tipo diferente de conocimiento, el conocimiento directo. Descubrir nuestra propia naturaleza no tiene nada que ver con el pensamiento, la observación ni la reflexión. La única cosa que permite percibir la conciencia de las cosas es una mente abierta a lo que es no conceptual y no condicionado.
4.
Hoy en día necesitamos de una integración psicoespiritual que integre la liberación y la transformación personal. Lo interesante es tender un puente entre estas dos formas de autoconocimiento dentro de un marco del despertar que englobe la experiencia humana condicionada y la no condicionada, psicológica y espiritual, personal y universal. Trabajo psicológico en un contexto espiritual o psicoterapia centrada en la presencia.
5.
El objetivo de la psicoterapia y de la meditación es el de liberarnos de las fijaciones mentales y emocionales. El desarrollo psicológico y espiritual giran alrededor de lo que creemos ser y de la forma en que protegemos nuestra identidad.
Los aspectos más rígidos y neuróticos de nuestra personalidad contienen cualidades e inteligencia inestimables y son herramientas que nos pueden ayudar a tomar conciencia de las cualidades más profundas de nuestro yo esencial. Muchos terapeutas y maestros espirituales creen equivocadamente que el camino de transformación requiere la desarticulación de la personalidad condicionada. En realidad, la personalidad es el combustible necesario para el proceso del despertar. Se trata nada menos que de los recursos básicos de la persona
El intento de cambiar nuestra forma de ser no nos ayuda a despertar ni a liberarnos, sólo aumenta la inquietud y la fatiga internas. Los problemas empiezan a resolverse cuando nos relacionamos desde el espacio abierto del ser. El espacio constituye un apoyo. Estar delante de personas presentes en su espacio facilita que experimentamos esta apertura.



