creixement personal

¿Qué es esto del crecimiento personal?

La expresión “Crecimiento personal” hace referencia al aprendizaje sobre uno mismo.

Sabéis aquel refrán que dice “ver la paja en el ojo del otro y no ver la viga en el propio” ?, se trataría precisamente de esto, de ir por la vida interesándonos por el tamaño y material de la viga que llevamos en el ojo.

Los aspectos de la sociedad en que vivimos, valores familiares y lo que entendemos en general por educación, contribuyen a formar un eje vertebrador de creencias mentales propias. También una paleta emocional que tiñe nuestra forma de sentir lo que nos rodea y una plástica corporal que nos caracteriza. De manera inconsciente y en base a estos aprendizajes, dividimos la realidad entre lo que está bien y mal, lo que nos conviene y lo que hay que evitar. Todo ello configura una imagen que mostramos en nuestras relaciones como si fuéramos nosotros. Y acabamos confundiéndonos con ella.

En realidad somos muchísimo más. A través del crecimiento personal pretendemos reapropiarnos de aspectos negados o escondidos.

En esta parte “oscura” hay a menudo un montón de puertas y oportunidades que suponen salidas, espacios de libertad, de gratitud o sencillamente respuestas a dificultades que la vida nos presenta.

En realidad, cualquier cosa sirve para el crecimiento personal. Ya que esta máscara con que nos definimos está compuesta de aspectos físicos, mentales, energéticos y emocionales que se influyen y conforman entre sí, tanto da que empecemos por practicar yoga y darnos cuenta de nuestra manera de tensionar el cuerpo, o que nos propongamos aquietar la mente con ejercicios de mindfulness o meditación y nos sorprendamos con el tipo de pensamientos que nos visita.

Todos disponemos de una sabiduría innata y si nos decidimos a querer ver, la intuición nos sabrá guiar por donde empezar. Incluso la alimentación es una buena herramienta para darnos cuenta cuál es nuestra especial manera de sabotearnos y quizás podríamos preguntarnos cómo es que somos adictos a un alimento que aparentemente nos está haciendo daño.

Hasta ahora estoy hablando de sabiduría. Sabiduría entendida como capacidad de reconocer la realidad, o algo de la viga que llevamos en el ojo. Es cierto, la sabiduría cuece, rasca…No conozco a nadie que le sea agradable descubrir aspectos aparentemente “poco bonitos” de uno mismo.

Por ello, tanto o más importante que la sabiduría, es necesario desarrollar una mirada afectiva, compasiva o de autoestima.

Primero hacia uno mismo y con el tiempo se va abriendo paso hacia los demás. Es difícil avanzar si no disponemos de las dos alas: Sabiduría y Compasión.

A menudo, esta mirada buena hacia nosotros mismos necesita ser nutrida. Tampoco importa á través de que actividad; da igual que sea entrando en contacto con la naturaleza o moviéndonos al ritmo de una música suave o probando el dulzor de un estofado de verduras. Lo que importa es la ausencia de juicios, sostener la posibilidad de detenernos, contactar con lo que sea que sentimos.

Y respirar.

L’Alzina de Collbató nació hace ya unos años con la voluntad de sostener un espacio de nutrición físico, mental y emocional. Como una manera de amar…

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